Instituto TMI Latam

Comunicación

Los cinco minutos antes de hablar en público

Los nervios no se quitan pensando en positivo. Se administran con el cuerpo, y hay tres cosas concretas que puedes hacer en los cinco minutos previos.

Administrador
16 de agosto de 2026

Nadie deja de ponerse nervioso antes de hablar en público. Los que parecen tranquilos no sienten menos: administran mejor lo que sienten. Y eso se trabaja en los cinco minutos previos, no con optimismo.

1 · Alarga la exhalación

Los nervios aceleran la respiración, y la respiración acelerada le confirma al cuerpo que hay peligro. Se corta por el mismo lado: inhala contando hasta cuatro y exhala contando hasta seis, cuatro o cinco veces. La exhalación larga es lo que baja el pulso; inhalar hondo sin más puede incluso empeorarlo.

Hazlo de pie, con los hombros sueltos. Treinta segundos bastan.

2 · Ten la primera frase memorizada al pie de la letra

El pánico casi nunca ocurre en el minuto diez: ocurre en el primero, cuando el silencio es total y todavía no encuentras el tono. Si la primera frase está decidida palabra por palabra, ese momento deja de ser una improvisación.

Que no sea «buenos días, mi nombre es…». Que sea la frase que hace levantar la vista: un dato, una pregunta, una escena concreta. El resto de la charla puede ser flexible; esa no.

3 · Cámbiale el trabajo a tu cabeza

Mientras esperas, tu atención está puesta en ti: cómo te ves, si te va a temblar la voz, qué van a pensar. Es el peor sitio donde tenerla. Dale una tarea que apunte hacia afuera: elige tres personas del público y pregúntate qué necesita cada una de lo que vas a decir.

No es un truco de motivación. Es reasignar la atención a un problema que sí puedes resolver, y de paso vas a mirar a esas personas al hablar, que es exactamente lo que hace que una charla se sienta cercana.

Lo que no ayuda

  • Repasar la presentación entera en los últimos minutos. A esa altura ya no aprendes nada y solo alimentas la sensación de que falta algo.
  • Disculparse al empezar. «Perdón, estoy un poco nervioso» le pide al público que vigile tus nervios en vez de escuchar tu idea.
  • Café de más. Los síntomas del exceso de cafeína y los del miedo escénico son casi los mismos.

Y si igual te tiembla la voz

Pasa, y se nota mucho menos de lo que crees. Baja el ritmo, haz una pausa donde termina la idea —no en medio— y sigue. El público no está esperando a que falles: está esperando a entender algo. Dáselo y el resto se olvida.